El PNP definió a Juan Dalmau – Por Mario Ramos Méndez

El PNP definió a Juan Dalmau

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Visto favorablemente, hasta admirado, Juan Dalmau ha dado un cambio radical en su discurso político, que parece más un camuflaje que propuestas programáticas de gobierno. El hombre que se proyectaba como un independentista genético, ahora, más que pragmático, es un fiel ejecutor de la frase maquiavélica, “el fin justifica los medios.” Para llegar al poder ya no hay que hablar con honestidad, pues el madurismo venezolano es la escuela que le enseñó el mapa para la ruta.

Si algo ha demostrado la historia de Latinoamérica en el siglo veinte es que la izquierda opera desde la trastienda, de donde la verdad jamás saldrá hasta que lleguen al poder. Cuba es el caso emblemático. Fidel Castro bajó de la Sierra Maestra prometiendo elecciones y en poco tiempo construyó una nomenclatura y un andamiaje político que preparó el terreno para el estado comunista. Y al poco tiempo la revolución cubana era aliada del independentismo.

Por el ejemplo de su mentor político Rubén Berríos, con más de medio siglo presidiendo el PIP, Juan Dalmau ha hecho el trabajo de reunirse con dictadores y enemigos de los procesos democráticos, y que han atacado a los Estados Unidos en foros internacionales. Lo ha hecho en aras de alcanzar su ideal de independencia, aunque el pueblo de Puerto Rico no la quiera. En realidad, eso no le importa, porque “el fin justifica los medios.”

El caso de Venezuela y Nicolás Maduro es una burda realidad. Juan Dalmau y su progenie ideológica no solo han visitado consuetudinariamente a este país y defendido el régimen dictatorial que impera, sino que con Rubén Berríos y otros líderes independentistas se han retratado felizmente con Maduro, lo han defendido y se han resguardado de hacer comentarios dirigidos a la violación sistemática de derechos humanos y, peor aún, no han condenado el fraude masivo cometido por los esbirros del chavismo en las pasadas elecciones.

Juan Dalmau, que en Puerto Rico se ha comido los niños crudos cuando de criticar al gobierno se trata, nunca se ha expresado sobre la violación a los derechos del pueblo venezolano; coartar, por parte del gobierno de Nicolás Maduro, el derecho de asociación y de expresión, que también son derechos humanos, y del derecho del pueblo de escoger libremente sus mejores candidatos para los cargos públicos.

En cambio, algo que hiere la retina es su contubernio con el régimen nicaragüense del dictador Daniel Ortega. En Nicaragua, como en Venezuela, se ha secuestrado a opositores, algunos hasta han sido asesinados, se han descualificado candidatos de la oposición para tener mejores oportunidades de ganar elecciones y se ha expulsado del país a miles de personas, incluyendo a sacerdotes, que también han sufrido el despojo de la ciudadanía de su patria. Tal es el caso del escritor Sergio Ramírez, Premio Cervantes de literatura, y que fue vicepresidente cuando la revolución sandinista y que, al exiliarse, perdió toda su biblioteca de miles de libros.

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Hace unos años, el régimen de Nicaragua les otorgó un contrato y cédula diplomática a Rubén Berríos, Juan Dalmau y otros miembros del PIP para representar al gobierno de Daniel Ortega ante la OEA y otros organismos internacionales. De esa manera, siendo ciudadanos americanos ellos participaban como nicaragüenses en áreas con acceso restringido, aprovechando la ocasión para hacer sus ataques a los Estados Unidos. Es una forma de sentir el éxtasis de jugar a la república. Ellos, como todo ciudadano americano, están representados por el embajador ante esa organización de su país, que son los Estados Unidos de América. Gústeles o no.

Lo que no sabemos es si en esos conciliábulos los líderes independentistas han dicho la verdad sobre la realidad política nuestra y el sentir de los puertorriqueños contra la separación de los Estados Unidos y los valores políticos que tenemos, como la ciudadanía americana y las instituciones de gobierno federal.

En cada plebiscito, encuesta y en el sentir diario de la calle la independencia no tiene el favor del pueblo. Desde finales de la década del sesenta, Puerto Rico se ha ido moviendo inexorablemente hacia la igualdad, pero pese a esto Juan Dalmau hace alianzas con dictadores de izquierda como Nicolás Maduro, Daniel Ortega y Miguel Díaz-Canel en Cuba.

El PNP logró definir a Juan Dalmau mostrando este historial que ha alterado su imagen política, pues el mayor activo de un líder es la honestidad, y él con sus evasivas ante preguntas directas sobre su relación con estos regímenes, ha demostrado que, lamentablemente, no la tiene.